En muchos lugares del mundo el crecimiento desmesurado de las poblaciones de herbívoros (principalmente erizos) ha provocado la eliminación de la cobertura vegetal y de sus comunidades asociadas, reduciendo drásticamente la biodiversidad y productividad de muchos fondos rocosos litorales, apareciendo los denominados blanquizales.
Diversos factores influyen en el equilibrio de los ecosistemas, siendo el uso no sostenible de los recursos pesqueros uno de los más importantes, capaz de alterar las relaciones naturales entre los predadores y sus presas. De esta forma, a bajas densidades de predadores, las poblaciones de herbívoros como Diadema antillarum pueden experimentar un gran crecimiento tal, que el pastoreo masivo que ejercen sobre las comunidades vegetales alteran gravemente las comunidades bentónicas litorales de fondos duros, al disminuir la cobertura algal, disminuyen de forma simultanea las poblaciones de invertebrados y comunidades ícticas, generándose extensas zonas rocosas de suelos improductivos donde el erizo impide el crecimiento y desarrollo de otras especies, son los denominados blanquizales.
Este tipo de ecosistemas constituyen el hábitat ideal de Diadema antillarum, y la vuelta a atrás, es decir, el reestablecimiento del equilibrio de una forma natural, se presenta muy difícil. Tal es así, que en algunos lugares del archipiélago a pesar de haberse establecido zonas de protección y disminuir el esfuerzo pesquero, los blanquizales siguen existiendo, y en algunos casos se han extendido.